El aprendizaje de un idioma es, para muchos de nosotros, una asignatura pendiente que no acabamos de rematar. Sin embargo, la capacidad que los bebés tienen para adquirir rápidamente estas habilidades, sin esfuerzo aparente, es algo que hoy en día sigue fascinando a los estudiosos de la Psicología del Desarrollo.

idioma sin esfuerzo
Cómo aprenden los niños el idioma sin esfuerzo

Os voy a proponer 4 consejos muy simples para el desarrollo de la percepción del habla y luego repasaremos su correlato científico.

4 Consejos para aprender un idioma sin esfuerzo

  1. Aprender un idioma sin esfuerzo
    4 Consejos para aprender un idioma sin esfuerzo
    Debes lograr diferenciar las palabras por separado. Es igual que no sepas lo que significan, el primer paso para comprender una lengua será separar una palabra de la corriente continua de sonidos del habla.

  2. Escucha conversaciones del idioma que quieres aprender como si fuese una canción, quédate con el ritmo, tararea si es preciso para que se te quede grabado.

  3. Los adultos no tenemos activados los mecanismos innatos que facilitan el aprendizaje del idioma a los bebés, debemos volver a desarrollarlos. Para ello debes reiterar en el ejercicio de escucha para que tu cerebro se acostumbre a las regularidades que tiene cada lengua y te ayude a diferenciar las palabras, incluso sílabas, con las características propias del idioma que quieres adquirir.

  4. Los bebés tienen una ayuda extra al utilizar los adultos una forma especial del lenguaje con ellos que destaca y exagera los rasgos acústicos. No hay problema, en youtube tiene cientos de videos de “web predicadores” que transmiten su mensaje con una modulación totalmente dramatizada, es lo que necesitamos. Los spots de los canales de tele-tienda americanos son un estupendo recurso para hacernos con la musiquilla del idioma inglés.

De momento, con esto es suficiente para desempolvar los circuitos cerebrales que te permitirán avanzar sin esfuerzo en la comprensión de una lengua. Más adelante podrás hacer uso de la información visual que acompaña a lo que estén diciendo para adquirir léxico y por supuesto los subtítulos para la gramática. Pero eso lo dejaremos para otro post en donde entraremos en la adquisición de esas otras dos patas del taburete que son el léxico y la gramática.

A continuación, para que no te tengas que creer las teorías de cualquier iluminado así porque sí, los fundamentos científicos en que se basan las cuatro reglas anteriores.

Fundamentos científicos en la adquisición del habla 

Waxman y Lidz, sostienen que la primera habilidad lingüística que deben adquirir los bebés es la de reconocer una palabra concreta y específica dentro de la corriente continua de sonidos del habla a la que están expuestos, es decir, tienen que ser capaces de identificar dentro del flujo del habla que perciben, una misma palabra en expresiones diferentes y producida por hablantes diversos. Este proceso comienza cuando los bebés son capaces de hacer discriminaciones entre los sonidos, como la diferenciación entre sílabas fonéticamente muy parecidas, por ejemplo pa y ba. Hasta aproximadamente los 10 meses, los bebés no sólo son sensibles a los contrastes fonéticos de su lengua materna, sino que también los son a los contrastes de otras lenguas, mientras que los adultos sólo son capaces de discriminar entre los sonidos relevantes de su propia lengua.

Experimentos en estos campos sugieren que los niños nacen con la capacidad innata de distinguir un amplio rango de contrastes fonéticos, rango que se irá limitando con la exposición a una lengua concreta.

Por lo tanto, la capacidad para discriminar los sonidos es en principio potencialmente ilimitada, y esta capacidad iría acotándose hasta llegar, aproximadamente hasta los 9 meses, edad en el que el bebé comenzaría a especializarse en la discriminación de los sonidos específicos de su lengua.

 

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Facilidades de los bebés para adquirir el habla

Los recién nacidos también han demostrado ser muy sensibles al ritmo del lenguaje, un aspecto que juega un papel muy importante en la discriminación de las distintas lenguas. Actualmente, sabemos que todos los idiomas pueden clasificarse en una de 3 categorías rítmicas, y que la sensibilidad a estas distintas categorías permiten a los bebés distinguir si dos entradas lingüísticas pertenecen o no al mismo idioma. Los bebés con tan solo 2 meses de edad pueden discriminar 2 lenguas, siempre que éstas pertenezcan a diferentes clases rítmicas.

Durante años, la precocidad con la que los bebés afrontan la percepción del habla sugirió la existencia de algún dispositivo neurológico dedicado específicamente al procesamiento de los sonidos del habla.

 

Sin embargo, la investigaciones efectuadas con animales, indican igualmente la sensibilidad a las diferencias entre categorías fonéticas o ritmos lingüísticos. Estos datos plantean la existencia de un sesgo auditivo ancestral del que las diferentes lenguas creadas por el hombre podrían haberse servido. Siguiendo esta hipótesis, las tempranas habilidades mostradas por los bebés para la percepción del lenguaje podrían estar profundamente enraizadas en nuestra historia filogenética.

Finalmente, los bebés disponen de potentes mecanismos de aprendizaje que les permiten detectar las regularidades prosódicas de su lengua materna. La lengua inglesa, en especial las sílabas, tiende a comenzar por una sílaba tónica, o que la secuencia /ds/ puede terminar pero no comenzar una sílaba. Asombrosamente, hacia los 9 meses, los bebés ingleses parecen haber aprendido ésta y otras regularidades de su lengua materna. Sin embargo, este tipo de expectativas sobre los patrones prosódicos no se encuentran en bebés de menor edad, por lo que se infiere que las reglas prosódicas deben ser aprendidas mediante la exposición continuada a los sonidos de una lengua. Las expectativas prosódicas son un mecanismo muy útil para que el bebé comience a segmentar el discurso en palabras discretas.

Por último, indicar que el aprendizaje de un idioma suele producirse en el seno de interacciones sociales ricas en información paralingüística. El lenguaje conocido como habla maternal es un tipo de lengua dirigida a los bebés y en el que suelen acentuarse y exagerarse los rasgos acústicos de la lengua materna.

Por tanto, el rápido aprendizaje que los bebés hacen de un idioma es producto de un complejo proceso de interacción entre factores genéticos, potentes mecanismos de aprendizaje y ciertas facilidades ambientales.

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