El funcionalismo y la comunicación preverbal. 

En los años 70 la teoría chomskiana empezó a generar cierto desánimo entre algunos investigadores al ser incapaz de resolver el problema del lenguaje desde una perspectiva centrada principalmente en la sintaxis. El nuevo planteamiento del funcionalismo tendrá como eje esencial primero la semántica y posteriormente la pragmática.

El funcionalismo como solución
Una solución del funcionalismo ante los interrogantes que no resolvía la sintaxis.

La aproximación semántica investigó la conexión entre la estructura de la lengua y el conocimiento sensoriomotor del entorno, ya que parecía que las primeras sintaxis parecían reflejar acciones y conocimientos propios de esta etapa, como las relaciones causa efecto, desapariciones o reapariciones del objeto. Sin embargo los intentos por desentrañar las complejidades de la gramática a partir del conocimiento sensoriomotor devolvieron el problema a una vía muerta.
El funcionalismo. La dimensión funcional o pragmática  el lenguaje no podía entenderse únicamente como un código abstracto y arbitrario, se asumía que el código se supedita a su objetivo comunicativo (invitar, alentar, compartir, engañar,etc.) y a las convenciones y necesidades comunicativas de cada comunidad.

Fueron esenciales las aportaciones de filósofos como Austin o Searle que enfatizaban la distinción entre
el acto locutorio → aquello que se dice
el acto ilocutorio el objetivo con que se dice
y cuya adecuada transmisión sería la verdadera meta comunicativa.

 

Teorías actuales
Teorías actuales
Actualmente existen distintas corrientes funcionales pero todas comparten una interpretación instrumental del lenguaje. Es decir, todas ellas parten de la premisa de que el lenguaje es un instrumento diseñado para cooperar y actuar en el mundo a través de los otros. De este modo, el enfoque funcional subraya la dimensión pragmática como variable indispensable en el estudio del lenguaje.

 

La tendencia a considerar el desarrollo del lenguaje desde el marco de la pragmática y la comunicación entre personas, trajo como consecuencia el desplazamiento del objeto de estudio desde el individuo a la interacción social, lo que permitió que aspectos socio-cognitivos y contextuales (hasta entonces no incluidos en el estudio) emergiesen como factores centrales a la hora de explicar el uso y la estructura del lenguaje. Entre estos factores se encontraban, por ejemplo, la intención comunicativa del hablante, la posesión de un marco de referencia compartido, las consecuencias que se derivan de los actos del habla o los contextos en que estos se producen.

Así mismo, la perspectiva funcional también renovó el interés por las primeras formas de relación (es evidente que la comunicación precede al lenguaje).

Bruner propuso que la adquisición de la lengua debía apoyarse sobre dispositivos de interacción previos en los que el bebé pudiese aprender, al menos, las reglas más básicas de la conversación (la alternancia de turnos, por ejemplo).

Los llamados formatos de interacción que aluden a los primeros intercambios regulados entre bebé y adulto, serían el escenario para muchos de estos aprendizajes.

Kaye, respaldó esta aportación con el hallazgo (bastante poco riguroso en su justificación, desde mi punto de vista) de que los bebés humanos realizan pausas en la succión que no sucede en otros mamíferos y que no responden a ninguna función fisiológica. Estas pausas eran contestadas por las madres hablando y tocando al bebé hasta que iniciaba de nuevo la succión. Ante este efecto en el otro, el autor planteó que la única función de dichas pausas era facilitar la interacción por turnos, es decir, contribuir ya desde la biología a implantar en el bebé los ritmos propios del diálogo.

Recuperación de los planteamientos de Vygostki
Recuperación de los planteamientos de Vygostki

Vygostky, quien había elaborado una consistente teoría sobre la influencia de la cultura en el desarrollo individual, vio como sus planteamiento fueron recuperados con la aproximación funcional.

Uno de sus principales méritos había sido la importancia que dio a que las conductas humanas no suceden en el vacío, sino en el marco de escenarios sociales.

 

 Desencanto del funcionalismo 

El entusiasmo inicial que despertó la corriente funcionalista no consiguió descubrir todos los secretos relativos a la ontogénesis del lenguaje. Numerosos datos indican que el lenguaje incluye aspectos y desarrollos propios que no son reducibles a factores socio-cognitivos que analiza la perspectiva funcional.

La corriente funcionalista no ha podido con la complejidad de la ontogénesis del lenguaje
La corriente funcionalista no ha podido con la complejidad de la ontogénesis del lenguaje

Ochs y Scheffelin, sostienen que la competencia gramatical que muestran los niños no puede considerarse como resultado de su participación en intercambios comunicativos simplificados, diseñados para facilitar la comprensión y el uso del lenguaje. Estas afirmaciones se basan en que la disparidad de hábitos en los intercambios comunicativos difiere mucho en distintas culturas, sin embargo, el resultado en la entrada lingüística que reciben los niños no parece impedir que adquieran una competencia lingüística normal.

Según la perspectiva clásica en el aprendizaje, éste sería fruto de la aplicación de unas capacidades cognitivas generales al campo lingüístico, a través del mecanismo básico de socialización. De esta manera, para que el ser humano sea capaz de adquirir una capacidad cognitiva tan compleja como la de la comprensión y producción del lenguaje, es necesario que previamente haya ido adquiriendo otra serie de capacidades intelectuales.

 

 

Bibliografía: Psicología del desarrollo I
GARCÍA MADRUGA Juan Antonio,DELVAL MERINO Juan,SÁNCHEZ QUEIJA Inmaculada,HERRANZ YBARRA Pilar,GUTIÉRREZ MARTÍNEZ Francisco,DELGADO EGIDO Begoña,KOHEN KOHEN Raquel,CARRIEDO LÓPEZ Nuria,RODRÍGUEZ GONZÁLEZ Manuel